Un dolor dental intenso, la sensibilidad prolongada al frío o al calor, o un flemón suelen indicar que el nervio del diente (la pulpa) está inflamado o infectado. La endodoncia —el popular «matar el nervio»— permite eliminar esa infección y salvar el diente, evitando su extracción.
Durante el tratamiento limpiamos y desinfectamos los conductos internos del diente, los sellamos y reconstruimos la corona. Todo con anestesia local y técnicas mínimamente invasivas, para que el proceso sea cómodo y prácticamente indoloro.
¿Cuándo puede ser necesaria una endodoncia?
- Dolor dental espontáneo o al masticar.
- Sensibilidad prolongada al frío o al calor.
- Caries profundas que alcanzan el nervio.
- Cambios en la coloración del diente (oscurecimiento).
- Traumatismos o fracturas dentales.
- Flemones o infecciones de repetición.
Conservar el diente natural es siempre la mejor opción. Si notas alguno de estos síntomas, no lo dejes pasar: cuanto antes se trate, más sencillo será el tratamiento. Llámanos y te atenderemos lo antes posible en nuestra clínica de Arévalo.


